Las lindes de las fincas agrícolas como reservorios de biodiversidad

Los márgenes de los cultivos, comúnmente llamados lindes o linderos — allí donde terminan las plantaciones o limitan con caminos u otras estructuras —, pueden ser una fuente de problemas, y actuar como reservorio de plagas y malas hierbas.

Sin embargo, estos espacios, con una buena gestión, se pueden convertir en los mejores aliados contra algunos de los retos actuales: unas lindes pueden proteger el suelo de la erosión y por tanto evitar la pérdida de terreno fértil cultivable, y pueden también ayudar a mejorar la infiltración del agua de lluvia en el suelo.

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