Los invernaderos solares del sur de Europa, claro ejemplo de sostenibilidad social

La producción de frutas y hortalizas y su cultivo bajo los invernaderos solares del sur de Europa no se caracteriza únicamente por la reducción de la huella hídrica, un menor número de emisiones contaminantes o la sostenibilidad de estas estructuras de cultivo, sino que también destaca por el reparto igualitario del territorio, así como por su repercusión social y la distribución equitativa de la riqueza.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que para el 2050 la población mundial supere los 9.100 millones de personas, por lo que la producción agrícola deberá aumentar en un 70% para satisfacer esta demanda.

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