A mi abuelo Juan Antonio Petit, eternamente excepcional

Sería imprudente tratar resumir en unas líneas la ejemplaridad de un hombre como tú, pero como nieto tuyo, te debo estas palabras.

Los que te hemos conocido, somos testigos de lo que has logrado profesionalmente y todo lo que has entregado a esta provincia.

Como siempre dice la abuela Constanza: “se iba a las 7 de la mañana y no volvía hasta las 11 de la noche”. Esta dedicación te venía de familia posiblemente, de los tiempos duros de verdad o simplemente de tu naturaleza, no lo sé. Lo que sí sé, es la devoción que sentiste por todas las personas con las que trabajaste al lado, porque para quién estaba enfrente debía ser una presión y un martirio saber que mi abuelo era inquebrantable y honesto.

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