Cada año, los invernaderos de Almería generan más de 30.000 toneladas de residuos plásticos (conformados principalmente por los de cubierta y otros empleados en solarización, acolchados, mantas térmicas o dobles techos), y de los que hasta un 90% finalizan su “primera vida” en un gestor autorizado.
Podría aplicarse el refranero popular cuando asegura que no hay olla sin garbanzo negro; sin embargo, el 10% restante de plástico (unas 3.000 toneladas) que queda disperso por ramblas, caminos y lindes supone un doble impacto paisajístico y medioambiental y daña profundamente la imagen del sector hortofrutícola de cara a los mercados y a la sociedad en general.
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8 Jun 2022
Por un residuo plástico cero
Cada año, los invernaderos de Almería generan más de 30.000 toneladas de residuos plásticos (conformados principalmente por los de cubierta y otros empleados en solarización, acolchados, mantas térmicas o dobles techos), y de los que hasta un 90% finalizan su “primera vida” en un gestor autorizado.
Podría aplicarse el refranero popular cuando asegura que no hay olla sin garbanzo negro; sin embargo, el 10% restante de plástico (unas 3.000 toneladas) que queda disperso por ramblas, caminos y lindes supone un doble impacto paisajístico y medioambiental y daña profundamente la imagen del sector hortofrutícola de cara a los mercados y a la sociedad en general.
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